5.30.2009

colorear


Salgo a la calle empujada por una necesidad básica humana: el calor. Miento un poco. Salgo también para no escuchar más las recriminaciones de ese ser detestable/adorable que toca batería en mi cerebro con su agresopasividad. Es decir, me mandan. Me cubro la cabeza con la capucha del chaleco, abro la puerta de la reja por fuera -por dentro tiene maña- y siento el primer contacto con el agua. Ha llovido toda la tarde, toda la noche. Me gusta la tenebrosidad de la noche en los días lluviosos. Tengo ganas de fumar, el frío cobija ese deseo y lo extiende hasta hacerlo palpable en la llama de los dedos. En Fin, mi viejo barrio se extiende parsimonioso bajo la mirada de tantos conocidos. Ahora paso por el ex almacén de Rojitas, convertido en panadería. Ya cruzo la calle esquina, esa en la que atropellaron al sapo de micros, cuando aún existía ese oficio. Entonces es cuando el terror cae en mí con violencia. Paso frente  a la zapatería de Don Pepe, aquel reducto inamovible de infancia . Camino con ansiedad, como cuando tenía 7. No siento las manos, el frío me las ha puesto violetas-blanquecinas. Entonces veo el espacio que permite observar las estanterías llenas de zapatos y ese pequeño mesón que se extiende de él, de ese cuartito de madera junto a la casa, que dice con letras rojas gastadas Mónica y antes algo que no se alcanza a leer, para saltarse a reparadora, en un caos que a todos por aquí nos hace sentido. Y ahí está don Pepe, gran panza, pelo blanco y lentes. ¡Es Yepeto! Claro que es Yepeto. Pero no hay pinocho, sino que esa historia de los zapatos que tienen enanos que los trabajan o algo así. Y tiene un loro, que cada vez siempre me dice "cara de huevo" o me silba "jui juiu". Cada vez siempre que vengo con mi papá o con mi mamá.
Vuelvo a sentir las manos por frías. No hay loro. ¿quizás nunca lo hubo? Y don Pepe no es Yepeto. Y la zapatería de cuento, con toda la luz naranja de los recuerdos no es más que esto que veo ahora. El terror me devuelve a la noche gélida. Don Pepe me saluda con la mano. 

2 comments:

Anonymous said...

mira tu justo enconter un cuaderno para regalarte aunke la tapa es de pinocho

lo quereis igual?nicole

No me creas said...

cuadernos siempre bienvenidos
que la libretita ya no da más
superaré el miedo a pinocho